España lleva siglos bajo el imperio de una propaganda negativa fabricada sobre la base de “fake stories”. Empezó por pura necesidad de nuestros adversarios que, al no poder ganarnos en el campo de batalla, tuvieron que recurrir al panfleto y la desinformación. Luego continuó por puro cálculo de interés perverso: la leyenda negra anti-española servía para tapar las vergüenzas de los demás, mucho peores que las nuestras.

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