El agua que sale del grifo en determinados barrios de Vigo presenta desde hace unos días un color oscuro que ha alarmado a los vecinos. El Ayuntamiento llama a la calma y garantiza la potabilidad pero la tranquilidad es relativa cuando un informe de Aqualia, la empresa concesionaria del servicio, indicó el pasado día 1 de diciembre que si sigue en aumento la concentración de ferruginosa, provocada por el bajo nivel de los embalses, en 18 días ya no se podrá beber.

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