Cuando Stephen Hawking tenía apenas 21 años fue diagnosticado de una enfermedad cuyo pronóstico es muy severo: esclerosis lateral amiotrófica. Las personas que padecen esta condición no suelen vivir más de dos años, y en caso de hacerlo, solo alcanzan los cinco. Generalmente, la ELA se manifiesta después de los 40 y sobre todo en hombres. Por tanto, la expectativa de vida de Hawking se ubicaba en su 25 aniversario. Para sorpresa de todos, rebasó el tiempo esperado y aunque luego fue confinado a una silla de ruedas ha podido continuar su trabajo

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