Este domingo Carmen ha cumplido un mes. Y este lunes me reincorporo al trabajo, pero no me quiero despegar de ella. Tuve a Andrea en 2004 y a Lucas en 2005. Entonces apenas tenías dos días de permiso en los que tenías que correr por la ciudad para hacer gestiones: convertirte en padre era como una contingencia cualquiera. Ahora en 2017 ya son cuatro semanas de baja por paternidad: en este mes hemos podido cuidarnos, conocernos, redescubrirnos, tejer una nueva relación

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